CASA Aldaba

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1 night
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Fast facts

Check in from:
12:00
Check out before:
12:00

Amenities

Wi-Fi
Parking
Restaurant
Non-smoking
Internet access
Tours

More about CASA Aldaba

CASA Aldaba

Offering quiet street views, CASA ALDABA is an accommodation situated in La Hiruela, 11 km from Iglesia de San Pedro en Cátedra de Antioquía and 13 km from Iglesia De San Nicolás.

Reviews from
Tripadvisor
Mentioned by travellers
Couple

Comment: 13 Oct 2023

Stayed in: Aug 2023

We will be back!! Apartment, town and host of 10!!!!!

We were looking for a place in the mountains of Madrid where we could spend a weekend as a couple.
We saw the Casa Aldaba accommodation, we liked the photos of the apartment and when we read a little about the town of Hiruela, we didn't think about it...
When we arrived at the town, we loved it, Beautiful!! of those that are not seen every day.
We waited a while for Ignacio, the owner of Casa Aldaba, to arrive, a serious man, who is proud of his town, who clearly has achieved what he has with a lot of effort.
He was very polite and apparently cold but very correct, kind and respectful, he gave us an explanation about the town and the apartment, very good indeed.
Our surprise was when we opened the door!! how beautiful!!!!! Rustic but real, stone and wood, a very comfortable sofa bed, the kitchen hidden in a cabinet with owls, with everything you need to cook, everything thought out and placed to the millimeter, coffee maker, microwave, a refrigerator, two burners, sink... .a small wooden table with precise chairs, everything matching even the curtains, everything except the TV cabinet that was from Ikea hehehe. The super nice room, with a balcony overlooking the mountain, with its side tables, lamps and a beautiful wooden wardrobe.
The bathroom was great, spacious and clean with a huge mirror, with everything you need, hairdryer, towels, soap and a shower tray with a 2 meter glass screen.
The truth is that we were very surprised by the house, not only because of how beautiful it is, but also because of the peace and tranquility it exudes...
Ah!!! and the fireplace!!!! It has wooden stumps down in the patio to be able to pick them up, I recommend taking small sticks or pine cones to light it, so you don't use up the ignition pills like we did hehehe.
On Saturday we turned it on and had to turn off the heating because it was so hot (we have to go back again in the middle of winter) and finally the Wi-Fi connection, which was really great for us.
About the town, straight out of a story, small, without the noise of cars (you have to park at the entrance), with its streets full of fruit trees, its stone houses with that characteristic smell... full of routes to walk, incredible!!! Nothing to envy of Cantabria or the Picos de Europa, etc.
As an anecdote, I will tell you that we got lost and ended up on a road 20km from the town (less distance, returning through the forest again) but the problem was that it was getting dark and we had no shelter, hardly any battery in our cell phone, etc. Well. ..
Thank you Ignacio!!!!! You left us in debt, not only for having been lucky enough to know your accommodation but also for your humanity in coming to pick us up, thank you!!!!
Couple

Comment: 11 Jan 2023

Stayed in: Dec 2022

Año tras año,sigue siendo un lugar increíble.

Una vez más tras varias estancias realizadas en este alojamiento,cada vez más me sorprende la naturalidad del lugar, ese encanto que tiene esa pequeña aldea,parece como si los años no pasan por ella, se conserva todo perfectamente de forma tradicional para salvaguardar todo su encanto.
La casa muy cuidada ,limpia y acogedora como desde la primera vez.
No le falta detalle, chimenea leña de sobra, calefacción etc.
Respecto del desayuno, esta abierto el bar de la aldea y es de los pocos que entras en estas fechas y se encuentra calentito.
En la casa,Ignacio ya abastece de un surtido muy variado para,poder echar el primer café y es bastante completo ya que otra gustos colores.
Hay leche Pascual,cápsulas variadas, mermeladas, mantequilla, pastelería muy variada y surtida,etc más que suficiente para poder tomar ese primer café del día.
Ignacio, de nuevo te agradezco conserves en tan magnífico estado las casas, se nota el gusto y sobre todo el confort dado el lugar donde se encuentra dicha aldea.
Hemos vuelto a respirar paz y tranquilidad que es para lo que uno busca descansar y desconectar y tu alojamiento y zona donde ese ubica es de lo mejor bajo mi punto de vista.
Aprovecho para saludarte.
Volveremos de nuevo, seguramente para mediados de febrero.
Other

Comment: 30 Dec 2019

Stayed in: Dec 2019

Alojamiento acogedor con buenas vistas y bien ubicado

La facilidad para poder entrar en el alojamiento, se adaptaron a nosotros sin ningún problema.
La ubicación, a la entrada del pueblo es muy buena, y las vistas desde el apartamento son maravillosas.
Respecto al desayuno, no se si lo harán así habitualmente o se ha hecho así esta vez por ser las fechas que eran, pero el desayuno lo dejaban en el alojamiento y no era muy completo, puesto que no tenían en cuenta nuestras preferencias y dejaban un pack general con cosas variadas, algunas de las cuales no usamos, otras eran escasas e incluso algunos de los botecitos de mermelada que dejaron en la nevera estaban abiertos y a medias.
Group traveller

Comment: 27 Apr 2019

Stayed in: Apr 2019

COMIDA DECEPCIONANTE

Este restaurante quiere ofrecer una comida pretenciosa resultando una oferta escasa y de una calidad y preparación totalmente insulsa, es un restaurante totalmente prescindible, mejor pasar de largo, menos mal que el pueblo es precioso.
Group traveller

Comment: 24 Mar 2019

Stayed in: Mar 2019

Casa Aldaba restaurante

Te levantas un sábado con ganas de hacer 110 kilómetros por angostas carreteras para ir a comer a uno de los más bonitos y pequeños pueblos de Madrid, La Hiruela, ejemplo de arquitectura llamada “negra” por estar compuesta de lajas de pizarra de ese color. Su paisaje y su arquitectura, por si misma, es justificante suficiente para llegar hasta allí.
Para comer se había reservado mesa en el único restaurante que queda en el pueblo y que regenta Ignacio Merino quien, a la vez, es el propio alcalde de ese municipio de no más de 50 habitantes censados. Su restaurante CASA ALDABA… y bien podían poner una en cada mesa para poder llamar y ser atendido.
Al entrar te sorprende un pequeño y coqueto comedor, bien colocado en un espacio encajado entre lo que fue un antiguo pajar y grandes bloques de piedra de la zona. Ambienta una chimenea acristalada con un hogar encendido que da calidez y sosiego al comensal y al comedor, lástima que la chimenea se apagase a la media hora y nadie fuere capaz de volver a encenderla, por lo que se terminó la comida con los abrigos puestos y con frío.
No están mal vestidas la meses, si no tenemos en cuenta los bajo platos que son como bandejas de cristal de microondas y no tienen función alguna pues no te van a cambiar el plato ni el cubierto en toda la comanda.
Pedimos una cerveza y la carta de vinos. Había un gran contraste, de la cerveza solo te ofrecen dos variedades; y la carta de vinos, extensa y densa para el sitio, ya te advierten que no todo lo que aparece en la ella lo tienen. Pues, si no lo tienes, quítalo. La carta de vinos está confeccionada a mano en un mamotreto de difícil manejo y, al pie de cada página, advierte que no se incluye en el precio el IVA. Bueno, está bien advertirlo, pero sería mejor que figurase el precio con el IVA incluido, al fin de cuentas uno va a comer y no a hacer números.
La primera pifia llega con el descorche del vino, no, no pedimos un sommelier, no hace falta, pero si tratar el vino, el producto, como se merece. Se pidió un Pago de Cirsus Vendimia 2016 (crianza), que en el mercado está a unos 8 euros y en la carta estaba a unos 12, más IVA, claro. No está mal el precio de carta. Pero no se puede venir con el vino como si fuere un coctel en agitación y, una vez abierta la botella no ofrecerla a catar y dejarla en la mesa, una vez abierta, con el corcho puesto. La camarera no debía ser muy ducha en las artes del descorche. Pedimos tres copas que limpiamos nosotros con las servilletas, estaban salpicadas de gotas secas de agua. Que habíamos perdido toda esperanza con la camarera, a la que se le notaba muy mucho que no era su mundo la hostelería.
Te ofrecen una carta con menú a 25 euros por persona, bebida aparte, y los menús son “por persona”, que no vale eso de hacer trampa y un menú para dos. Éramos cuatro y optamos por tres entrantes para compartir y dos segundos para compartir dos a dos.
El primer entrante fueron alcachofas en flor con olivada. Pero, ¿cómo es posible que siendo cuatro comensales se pongan tres alcachofas? Y, además, siendo ese producto, en origen, amargo y que hace amargar cualquier bebida que tomes con él, acompañarlo con una olivada también amarga; olivada que venía en un pequeño cuenco o cocha cerámica dentro del propio plato que contenía las alcachofas. Hombre, si ponéis cuatro y lo avisáis y cobráis un poco más, sería un buen detalle; excelente si no lo cobráis. Pero claro, sorteamos quién no comía alcachofa, aunque una mente caritativa las dividió y todos las probamos. Bien, solo bien, sobrando la olivada. Tampoco vinieron unos cubiertos con el plato para servirnos y tuvimos que emplear los propios de uno para servir a los restantes comensales. En fin, había confianza.
El segundo, huevo a baja temperatura con boletus y hojaldre. Difícil de explicar lo que se nos sirvió: efectivamente había un huevo, más escalfado que hecho de otra forma, de yema amarillita clara que dejaba ver su procedencia del mercado, cuatro tozos del tallo de boletus de conserva, pues es impensable encontrar boletus frescos en estas fechas; tres trocitos de un hojaldre duro, que eran como los cuernitos de un pequeño croissant , y una verdura verde, que bien podrían ser tirabeques, pero no lo definimos con exactitud. Esto para cuatro. Y tampoco vinieron unos cubiertos con el plato para servirnos y vuelta a utilizar los propios para servir a los compañeros. El plato de sabor no estaba mal, pero muy vulgar en su presentación y en sus productos.
El tercero, caparrones guisados. Los caparrones son unas judías rojas muy de la zona de La Rioja, donde las preparan con parte del marrano de una forma excelente y también, en algunos sitios con verdura. A nosotros nos pusieron un cucharon en un plato con una especie de guiso, que más sabía a lentejas que a otra cosa, y unas diez o doce de estas judías, todo ello coronado con unas migas de morcilla colocadas encima, como una cucharada sopera, que no aportaba al plato nada. Pero lo peor vino al probar y ver que estaba frío, y no decimos templado, no, frío. En un sitio como ese, donde ya teníamos los abrigos puestos por el apagón de la chimenea, no se puede servir esa especie de guisote en un plato tan frío que hizo que la comanda se enfriase. Lo dices y no parece gustar mucho. Lo devuelven templado.
Por fin nos cambian platos y cubiertos. Y dos comensales se piden lomo de bacalao fresco con verduras, a los otros dos, el propietario y fuera de carta, nos ofrece chuletón de vaca vieja de la zona. Es de agradecer que no lo vendiera como buey. Veamos cómo fue.
El bacalao fresco pasable pero muy escaso, era medio lomo, con un poco de verduras salteadas, y un “puñado” de canónigos, que debieron pasar por allí y fueron agarrados al vuelo. Todo comestible, sin ser malo ni excelente.
La carne, para los otros dos comensales, se pidió “al punto”. Y si, lo reconozco, que pedir una carne “al punto” es una putada, pues existe todo un tratado de que es eso. Hacer la carne pasada y seca, es solo cuestión de tiempo de parrilla; dejarla cruda es cuestión de menos tiempo; y hacerla “al punto” es cuestión de saber, y aquí, no sabían. Tu producto es carne de vaca vieja, bien oreada y con fuerza en sus fibras, para dejarla como se pidió debía de venir tostada por fuera y roja/rosa por dentro, pero sin sangrar. El “punto” no es de cruda. A nosotros nos llegó poco hecha fuera y cruda por dentro. Además, no se nos presentó el hueso del chuletón, aunque si el término del mismo que no debieron poder quitarlo; y la carne no vino fileteada sino trinchada. Se acompañó de unas patatas gratinadas y otro mogollón de canónigos. Que pensamos que las bolsas de semejante producto debían de estar en oferta en el mercado de la zona. Por la carne cobraron 36 euros, no los merecía.
De postre tienen cuatro en la carta, dos de ellas “especiales”, una tarta de queso y un tartín de manzana, que los venden como caseros y no dudamos de que así sea. Pero ¿me quieren explicar que puñetas hacía una especie crema pastelera o nata diluida debajo del tartín y de la tarta de queso? La tarta de queso no dice nada, incluso pensamos estaba hecha con requesón, aunque esto no podemos aventurarlo; y el tartín, si hubiere hecho sobre la marcha, como en muchos otros sitios que te lo pregunta al tomar la comanda si lo quieres o no, no nos hubiere producido la sensación de tomar un trozo de tarta del día anterior.
Ante el colmo de despropósitos, especialmente con el servicio, decidimos ahogar las penas en dos carajillos de coñac. Y vino el remate. ¿Qué es lo peor que puede pasarte en un restaurante? Que te vayas sin haberte servido lo que has pedido. Después de pedir los carajillos tres veces y esperar 40 minutos, pedimos la cuenta, 130 euros, y nos marchamos sin los carajillos. La excusa es que hay momentos que se le junta todo. La realidad, doblan mesas y los carajillos sonaron a sobremesa.
Querido Ignacio, así no. No puedes trabajar por la inercia de que se llenan los fines de semana porque no hay otro sitio. Ya han cerrado dos en tu zona, tú serás el tercero si no cambias. Cocina sin tantas pretensiones, no inventes, solo inventan los genios y no los sois, y mira a tu alrededor, que han hecho los demás para llegar a cerrar y que estás tú copiando de ellos. Entre tú y Cristina, la cocinera, debéis de poner algo de orden en esa carta y forma de presentarla.
Nos fuimos de la zona tristes y desilusionados, recordando aquellos bares de antaño, cuando se llegaba a esos pueblos negros por pistas y caminos de tierra, y donde, en la absoluta penumbra con un mantel blanco de papel como único lujo, te servían unas patatas fritas con huevos y chorizo que te hacían tocar la Gloria.
M. Dupont.
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Exceptional location

5.0

51 Calle Pilón, La Hiruela, 28191, Spain|0.2 km from city centre

Check in and check out

Check in from:

12:00

Check out before:

12:00

Good to know

Important information about the city
Please note that under Royal Decree 933/2021, effective February 1, 2025, hotels in Spain may request certain personal information at check-in, including but not limited to identification, address, email, and phone number for guests 14 and older, as well as proof of relationship with minors under 14.
Extra beds

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CASA Aldaba: FAQs

CASA Aldaba is 0.2 km away from La Hiruela city centre.
CASA Aldaba is in La Hiruela, Spain and is 0.2 km away from La Hiruela city centre.
At CASA Aldaba you can check in from 12:00, and you'll need to check out before 12:00.
Yes, there is parking available at CASA Aldaba.
Yes, CASA Aldaba does have a restaurant.